Restos de plantas tropicales en la Antártida


Un equipo internacional de científicos ha hallado pruebas de que la Antártida estuvo cubierta por palmeras y otras plantas tropicales. Muestras de polen recuperado mediante perforaciones oceánicas indican que durante el Eoceno, hace unos 52 millones de años, la Antártida estaba cubierta de bosques tropicales y subtropicales. Se han encontrado restos de polen de palmeras y de especies similares a los actuales baobabs, ha asegurado Carlota Escutia, investigadora del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra y una de las autoras del estudio publicado en la revista Nature.

Los granos de polen fueron obtenidos durante la llamada Expedición 318 del Programa Integrado de Perforación Oceánica, un programa internacional de investigación marina. Las muestras de sedimentos proceden de la margen continental de la Tierra de Wilkes, en la costa oriental de la Antártida, frente a Australia y Tasmania.

La presencia de este polen indica que las temperaturas invernales en las área costeras del continente eran de más de 10 ºC, ha explicado Escutia. Otros componentes orgánicos en estos mismos sedimentos indican altas temperaturas. El interior del continente era menos cálido con bosques de araucaria similares a los bosques que hay en Nueva Zelanda en la actualidad.

Según la experta española, las concentraciones de CO2 hace unos 52 millones de años eran más del doble que las actuales. Los datos que maneja del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) prevén que las concentraciones de CO2 pueden alcanzar valores parecidos en los próximos 100 o 200 años.

El pasado de la Antártida puede ayudar a comprender el futuro impacto del aumento actual en las concentraciones de CO2 vinculadas al cambio climático. Así, la Antártida podría volver a ese estado en el que, en vez de hielo, había plantas tropicales.

El estudio de las condiciones ambientales en el pasado proporciona un mejor conocimiento de los procesos climáticos que, a su vez, ayuda a obtener una mejor comprensión de los procesos climáticos que ocurrirán en el futuro.

Escutia dirige en el Instituto de Ciencias de la Tierra un equipo de científicos que estudia el estado del casquete Antártico durante períodos cálidos (elevadas temperatura y CO2) en el pasado. La investigación permitirá crear modelos de evolución del casquete Antártico en el futuro próximo. Un futuro que no invita al optimismo, por lo demás.

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