Aviones no tripulados para estudiar huracanes


Los científicos, no sólo quieren conocer las causas y los procesos de los fenómenos climatológicos extremos, sino también lo que ocurre mientras se están produciendo. En otras palabras, conocerlos mejor. Para adaptarse a ellos, para aprender de ellos.

Los climatólogos y otros expertos estudian cómo se forman los huracanes y por qué algunos (cada vez más) se intensifican hasta un nivel que destruyen todo a su paso. Una interesante área de investigación científica. En este ámbito se enmarca la misión aérea Centinela de Huracanes y Tormentas Severas (HS3), impulsada por la NASA y que se inicia este verano de 2012.

El proyecto comenzará a finales de agosto y se desarrollará hasta principios de octubre, es decir, cuando se produce la Temporada de Huracanes del Atlántico. Seguirá los próximos años, siempre en el mismo periodo de tiempo. En esos meses, la NASA enviará dos aviones no tripulados y equipados con instrumentos especializados para que vuelen sobre los ciclones tropicales que se forman en el océano Atlántico, frente a las costas de África, y llegan hasta el Caribe.

En 2012, la temporada ha comenzado en junio, pero, a principios de mayo, ya se formaron tormentas tropicales como Alberto y Beryl. ¿Cada año empiezan antes?

Estos aviones llamados “centinelas de tormentas severas” investigarán los procesos que causan la formación y el cambio de intensidad de los huracanes: algunos destruyen regiones enteras, otros pierden intensidad justo antes de llegar a tocar tierra. Varios centros de la NASA y numerosos socios de agencias federales, así como centros universitarios se han unido a la misión HS3. Los datos obtenidos, lógicamente, serán compartidos con toda la región afectada por las tormentas del Atlántico.

Las naves de vuelo autónomo Global Hawk de la NASA pueden ser adecuadas para este tipo de aproximación a los huracanes. Pueden sobrevolar los huracanes a altitudes superiores a los 18.300 metros y cuentan con una autonomía de vuelo de hasta 28 horas, algo casi imposible para un avión pilotado. Ya se han usado en la misión de huracanes Procesos de Génesis y Rápida Intensificación (GRIP) de la NASA, en 2010, y en la misión de ciencia ambiental Global Hawk del Pacífico (GloPac).

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