La agricultura debe tener en cuenta el cambio climático


La ONU está convencida de que hay que tener muy en cuenta el clima a la hora de desarrollar programas de mejora de la agricultura en países en vías de desarrollo. Pero también en sentido contrario, es decir, ser conscientes de cómo van a influir la agricultura y la silvicultura en el cambio climático.

Se trata de impulsar las inversiones en la agricultura en estos países para luchar contra el hambre en el mundo, pero también para asegurar el suministro futuro de alimentos frente a las consecuencias del cambio climático. Así lo señaló el director general de la FAO, Jacques Diouf.

Para Diouf, no se alcanzará la seguridad alimentaria sin inversiones sólidas en la adaptación al cambio climático y en la reducción de los desastres naturales en el sector rural. Son dos factores (seguridad alimentaria y cambio climático) que deben ser afrontados conjuntamente, transformando la agricultura y adoptando prácticas que sean responsables desde el punto de vista del clima.

Diouf se refirió a una agricultura sostenible que incremente la productividad y la capacidad de resistencia a las presiones ambientales y, al mismo tiempo, que reduzca los gases de efecto invernadero o, aún mejor, los elimine del todo. No se puede ignorar que la agricultura es uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero.

La población mundial superará los 9.000 millones de habitantes en 2050, según las previsiones actuales, y para alimentar a toda esta población será necesario incrementar en un 70% la producción agrícola mundial. Pero, al mismo tiempo, se prevé que el cambio climático influya de diferentes maneras en la productividad agrícola y los ingresos rurales en áreas que ya experimentan niveles elevados de inseguridad alimentaria.

El sector forestal, del que millones de personas dependen, puede mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentando los sumideros de carbono, estabilizando los medios de subsistencia y fortaleciendo la seguridad alimentaria a nivel familiar. El potencial de mitigación de los bosques se estima en cerca del 64% de las emisiones de la silvicultura, mientras que la agricultura ofrece un potencial estimado que podría alcanzar entre el 83 y el 90% de las emisiones totales.

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