La importancia de la Amazonia para el clima mundial

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La cifra de deforestación en la Amazonia, unos 800 kilómetros cuadrados anuales, es alarmante. Así lo ha señalado la viceministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, Adriana Soto, que añadió que estos datos son una llamada de atención para su propio país y para todo el mundo. Si no se generan alternativas viables desde un punto de vista social y ambiental respecto a la tala de árboles, la tendencia seguirá aumentando.

En Colombia hay casi medio millón de kilómetros cuadrados de territorio amazónico, lo que equivale a un 6,2% del total de la selva tropical en el centro y norte de Sudamérica, fundamental para el equilibrio ambiental del planeta. El aumento de la frontera agropecuaria, los cultivos ilícitos, la extracción ilegal de madera, la minería, e incluso la infraestructura vial, provocan la deforestación de la selva amazónica colombiana, compuesta en un 84,3% por bosques naturales.

Estos fenómenos son causados básicamente por la colonización, ha asegurado Paola Zúñiga, de la fundación Alisos, que elaboró el estudio Amazonas 2030. Los colonos deforestan, sobre todo, para cultivar alimentos para su supervivencia y explotación económica, para sembrar pasto para el ganado y también para desarrollar una mínima infraestructura para los transportes. Todo ello, a veces de forma legal, y otras veces de forma ilegal, como en el caso de las trochas (veredas que sirven de atajos) que se abren para sacar cargamentos de cocaína. La Amazonia colombiana es una región aislada, lo que ha favorecido la extensión de cultivos y grupos ilegales, en la mayoría de los casos asociados al narcotráfico.

El territorio amazónico, que consta de unos seis millones de kilómetros cuadrados, se reparte entre Brasil (64,3%) Perú (10,1%), Colombia (6,2%), Bolivia (6,1%), Venezuela (5,8%), Ecuador (1,5%), Guyana (2,8%), Surinam (2,1%) y Guyana Francesa (1,1%). La Amazonia brasileña perdió unos 7.000 km2 de selva este último año, según un informe del Ministerio del Medio Ambiente de Brasil.

La viceministra colombiana declaró que la responsabilidad de la conservación de este importantísimo ecosistema no sólo corresponde a los países amazónicos, sino a toda la comunidad internacional, ya que, entre otros beneficios, se produce un proceso de regulación climática que beneficia a todo el planeta. Podría ser uno de los destinos del dinero destinado al Fondo Verde para el Cambio Climático recién creado en la Cumbre de Durban.

La conservación de los bosques es vital para el equilibrio climático. Conservan la humedad y son los grandes sumideros de carbono del planeta. Mejor conservar los bosques que enterrar el dióxido de carbono emitido por las industrias contaminantes bajo la tierra de los países pobres.

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