La leche desperdiciada emite CO2


La leche que no se usa en los hogares tiene el mismo impacto sobre el medio ambiente que miles de emisiones de los vehículos de motor, según científicos del Reino Unido. Una afirmación sorprendente, sin duda. Se calcula que, sólo en dicho país, se desperdician, de una u otra forma, 360.000 toneladas de leche. Según los científicos, esto supone unas 100.000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2), una cantidad similar a la que emiten 20.000 vehículos.

El estudio ha sido elaborado por un grupo internacional de expertos encabezado por el doctor David Reay, de la Universidad de Edimburgo. La investigación de las emisiones de la leche forma parte de un estudio más amplio que ha sido publicado en Nature Climate Change.

El estudio analiza en profundidad cómo los procesos agrícolas afectan el cambio climático. Pero también cómo lo hacen los hábitos de alimentación en los hogares de diferentes naciones.

Según el estudio, en el Reino Unido se desecha la leche porque se ha caducado o se ha echado a perder por mala conservación o porque no se toma toda de la taza. Para elaborar toda esa leche que queda sin consumir se ha emitido CO2, en este caso, además, inútilmente.

Los científicos aconsejan cambiar los hábitos alimentarios para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la producción de alimentos. Esa disminución puede conseguirse, por ejemplo, disminuyendo el consumo de aves de corral hasta un nivel como el que hay en Japón. Por otra parte, las emisiones de óxido nitroso se pueden reducir si se comen más verduras y menos productos lácteos y cárnicos. El óxido nitroso contribuye mucho más que el CO2 al cambio climático y es un gas muy relacionado con la agricultura.

“El óxido nitroso es el gas de efecto invernadero de la agricultura”, ha afirmado el doctor Reay. Si se reduce el desperdicio agrícola mientras aumenta la eficiencia, las emisiones se reducirían considerablemente. Comer menos carne frena las emisiones de gases de efecto invernadero.

En la actualidad, alrededor del 30% de los alimentos de todo el mundo se desperdicia. Esa comida desperdiciada son como veinte millones de automóviles emitiendo gases contaminantes.

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