Más arroz en África ante el cambio climático


Africa Rice es una organización que apoya e investiga sobre el cultivo del arroz en África. Esta organización está preocupada por el encarecimiento de los alimentos en el mundo y, sobre todo, por sus graves consecuencias para el continente, seguramente la región que más va a sufrir el fenómeno, en parte a causa del cambio climático y en parte debido al sistema económica mundial. Africa Rice se constituyó con el objetivo de contribuir a la reducción de los precios del arroz, así como a la reducción de la pobreza mundial en más de un 10%. Loables objetivos.

Dentro de esta línea de trabajo, se ha constituido GRiSP, dependiendo del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (GCIAI), un programa de investigación enfocado a la necesidad de cultivar más arroz durante los próximos años para alimentar a la población del mundo. Se trata de cultivar más arroz con menos tierra, menos agua y menos mano de obra en sistemas de producción con mayor eficiencia ecológica y, en definitiva, más resistentes al cambio climático.

El desafío es enorme. África sigue dependiendo, para alimentar a la mayor parte de su población, de las importaciones de arroz. Por tanto, es muy vulnerable a las crisis alimentarias, como la que está ocurriendo actualmente. Desde 2007, la organización Africa Rice asesora a varios Estados africanos para que adopten medidas políticas que impulsen el sector del arroz. La aplicación de estas medidas ayudaron a que la producción de arroz nacional de varios países africanos entre 2008 y 2009 aumentara significativamente.

Algunos de los hitos conseguidos por la organización Africa Rice son los siguientes:

– Triplicación del volumen de arroz con proyectos de I+D con socios nacionales
– El aumento de la adopción de tecnologías y variedades de arroz que han permitido que el cultivo haya crecido en más de 700.000 hectáreas en toda África.
– Plantación de arroz en el 80% del valle del río Senegal.
– Duplicación del presupuesto de la organización
– Aumento de la contribución anual de los países miembro, lo que demuestra su éxito
– Revitalización de la investigación
– Descentralización efectiva de las actividades de investigación
– Colaboración con el International Rice Research Institute (IRRI), el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), institutos de investigación avanzada y comunidades económicas regionales
– Mayor reconocimiento internacional, entre ellos, dos premios concedidos por las Naciones Unidas
– Clasificación “sobresaliente” en 2010 por parte del Banco Mundial en el sistema de medición del rendimiento
– Transformación desde una perspectiva regional a una organización panafricana, con nuevos países miembro en África Central, Oriental y del Norte

Resistir a la climatología adversa

Africa Rice quiere enfocar ahora la problemática del cambio climático con el desarrollo de una nueva generación de tecnologías de arroz resistentes al clima y con enfoques innovadores, como el enfoque de la cadena de valor de mercado. El nuevo Plan Estratégico debe seguir en la exitosa línea llevada hasta ahora, pero teniendo en cuenta los efectos del cambio climático, efectos que pueden ser devastadores en muchas partes de África.

La organización ha aprobado el presupuesto de trabajo para 2011 y ha elegido al doctor Peter Matlon como nuevo presidente de la Junta. Africa Rica fue creada en 1971 por once países. En la actualidad, 24 países son miembros, cubriendo todas las regiones de África: Benin, Burkina Faso, Camerún, República Centroafricana, Chad, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Egipto, Gabón, Gambia, Ghana , Guinea, Guinea Bissau, Liberia, Madagascar, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, República del Congo, Senegal, Sierra Leona, Togo y Uganda.

Una organización que puede desempeñar un papel clave en los próximos años. No va a ser fácil combatir los efectos del cambio climático sobre la agricultura y, por ende, sobre la disponibilidad de alimentos básicos, en el continente africano, un lugar donde hay muchas zonas que, no sólo sufren fenómenos climatológicos extremos, como sequías o fuertes tormentas y lluvias torrenciales, sino que sufren un enorme déficit de posibilidades sociales, económicas y políticas.

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